viernes, 28 de abril de 2017

Coaching para jinetes: el significado de ganar

Coaching 1302-01-2015 Si llegamos a entender el significado de ganar, seguramente tengamos más claro cuál es la verdadera naturaleza de la competición. Mientras mayores sean lo obstáculos a los que nos enfrentamos, mayores serán las posibilidades para descubrir y ampliar nuestro verdadero potencial. Ese potencial puede siempre haber estado disponible, pero hasta que se manifieste a través de la acción, continuará siendo un secreto escondido. Los obstáculos son un ingrediente muy necesario en este proceso de auto-descubrimiento.

¿Cuál es el significado básico de ganar?

Ganar es superar obstáculos para alcanzar un objetivo, pero el valor de la victoria no debe ser mayor que el valor del objetivo alcanzado. Alcanzar el objetivo puede no ser tan valioso como la experiencia que puede obtenerse al hacer un esfuerzo supremo para superar los obstáculos que se presentan. El proceso de ganar puede ser más gratificante que la victoria en sí misma.

Una vez que se reconoce el valor de tener obstáculos difíciles a superar, es fácil ver los verdaderos beneficios que se pueden obtener del hecho de participar en deportes competitivos. En la equitación, ¿quiénes son los encargados de proporcionarnos los obstáculos que necesitamos para llegar al límite de nuestro potencial?: nuestros oponentes, es decir, los demás jinetes. Entonces, nuestros oponentes son amigos en la medida en que hacen lo posible para crearnos dificultades. Sólo al reinterpretar el papel del enemigo, pueden nuestros oponentes convertirse en verdaderos amigos para nosotros. Es decir, sólo al competir contra nosotros están de hecho, cooperando con nosotros. En la pista nuestros oponentes tienen la obligación de crearnos las máximas dificultades haciendo un recorrido perfecto en el menor tiempo posible, al igual que nuestra obligación consiste en creárselas a ellos. Sólo al hacerlo así, estaremos brindándonos mutuamente la oportunidad para descubrir a qué nivel podemos llegar.

La verdadera competición es idéntica a la verdadera cooperación

En esta clase de competición no estamos derrotando al otro jinete como persona, sino que estamos superando los obstáculos que nos presentó en la pista. En la verdadera competición nadie es derrotado. Ambos jinetes se benefician de los esfuerzos que han realizado para superar los obstáculos presentados por el otro. Los dos se hacen más fuertes y cada uno participa en el desarrollo del otro. Esta aptitud puede causar muchos cambios en la forma en que enfocamos un recorrido: la verdadera buena persona es la que compite para ganar, puesto que así coopera en la superación del otro.

No hace falta convertirnos en un matón que aplasta a los demás para ser un ganador; sólo tenemos que comprender que aplastar a los otros no es de lo que se trata. Debemos hacer cada salto para ganar. No nos debemos preocupar por ganar o perder la competición, sino únicamente por emplearnos al máximo en cada salto porque hemos descubierto que ahí es donde reside el verdadero valor. Esforzarse al máximo quiere decir concentración, determinación y confianza en nuestro propio cuerpo para “dejar que las cosas sucedan por sí mismas”. Quiere decir hacer el máximo esfuerzo mental y físico. La competición y la cooperación forman de nuevo una unidad.

La diferencia entre preocuparse por ganar y preocuparse por hacer el esfuerzo necesario para ganar puede parecer sutil, pero en realidad es muy grande. Cuando sólo nos preocupamos por ganar, estamos pendientes de algo que no podemos controlar totalmente. El que ganemos o perdamos en la competición depende tanto del esfuerzo y talento de los oponentes como de los propios. Cuando nos vemos involucrados emocionalmente en unos resultados que no podemos controlar, tendemos a sucumbir ante la ansiedad e intentamos esforzarnos demasiado. Pero lo que sí podemos controlar es el esfuerzo que empleamos para ganar. Siempre podemos hacerlo lo mejor posible en un momento dado. De esta forma, la energía que de otra manera habría sido consumida por la ansiedad y los miedos, va a poder ser usada para hacer un salto sin fallos. Así, maximizamos nuestras posibilidades de ganar la competición exterior al jinete.

La “competición” interior del jinete es el esfuerzo continuo por abandonar el control y mantenerse centrado en el “aquí y ahora”, que será lo que le permita alcanzar la verdadera victoria. Esta competición interior nunca termina y la buena noticia es que se puede entrenar para mejorar cada día.

El Coaching para jinetes es una magnífica herramienta para lograr dicho entrenamiento.

 

Carlos Arribas.

Coach y Formador

www.carlosarribas.es

carlos@carlosarribas.es